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domingo, 18 de marzo de 2012

Nº344

Urupanel: hay que defender el trabajo de los obreros, pero…
¿Estamos siendo usados?
Por MAOP
El martes pasado, a las 14.30 horas aproximadamente, una marcha organizada por los trabajadores del SOIMA partió desde la plaza 19 de Abril, reclamando una solución para la empresa Urupanel, a la que se le vencerán los plazos de negociaciones por deudas, el próximo 8 de marzo.
La marcha estuvo encabezada por el Obispo de la Diócesis Tacuarembó-Rivera Julio Bonino, el Intendente de Tacuarembó Wilson Ezquerra, el senador Eber da Rosa, los diputados Martha Montaner, Edgardo Rodríguez y Antonio Chiesa, el Presidente de la Asociación Empresarial, Mauricio Crespi, precedidos de más de 500 personas, muchos obreros de Urupanel y gente que acompañó.
La marcha tuvo fin al llegar a las puertas del Banco BBVA, en Sarandí y 18 de Julio, donde hicieron uso de la palabra, y en su orden, el Obispo Julio Bonino, el Presidente del PIT CNT Tacuarembó, Fernando Micheloni, y finalmente el Secretario General del SOIMA, Fernando Oyanarte.
El Obispo Bonino tuvo palabras sabias. Dijo que luego de apoyar públicamente la causa de los trabajadores, tuvo cuestionamientos. Pero habló con pasión de las circunstancias que podría vivir nuestra población si cerrara la planta. Las deudas, el clearing, el debilitamiento de la familia. También dio cifras del riesgo social del posible cierre.
Bonino dijo que le preguntaron algunas cosas interesantes, y contó las preguntas que le hicieron: “¿A quién quieres favorecer con tu participación, a Austin Park, que compró por el valor de la deuda esta fábrica?, ¿Ellos no sabían de la difícil situación en que este emprendimiento se encontraba?; ¿Cuánto interés tiene este fondo de inversión suizo en el desarrollo de la sociedad tacuaremboense? ¿Cuál es la medida de su responsabilidad social? ¿Sabemos que es legal la compra de pasivos comprometidos con no capacidad de pagos? ¿Sabemos que el pago de los haberes de los trabajadores nuestros está después del pago de deudas con garantías prendarias e hipotecarias?”
Luego se preguntó, suponiendo que los bancos aceptaran un arreglo, “¿A quiénes estamos favoreciendo más? Uno tiene cierta sensación que nuestros obreros son rehenes de esta situación…”
Y esas palabras quedaron flotando, como símbolos de lo que en apariencia sucedía, y que los obreros parecían no comprender demasiado.
Fernando Oyanarte tuvo una oratoria estupenda, pero centró su discurso en intentar explicar que el 8 de marzo significaría o no la continuidad de “esta fuente de trabajo, que es de Tacuarembó”.
Contó la historia que conocemos, que en agosto del año pasado el grupo chileno vendió Urupanel a una empresa de capital suizo Austin Park Capital, y ésta delegó la administración al Grupo Leadgate. “Estamos ante una empresa que nada tiene que ver con el mundo de la madera… sino al mundo de los negocios”. “Esta empresa no invirtió un solo peso para la compra de Urupanel, y su objetivo es mejorar la gestión invirtiendo la menor cantidad de dinero posible para ofrecerla en el mercado, a quien la quiera comprar, y obtener en ese negocio, sustantivas ganancias”. Pero habló de la nobleza del objetivo, aliarse con quien fuera (como con esta empresa), para preservar la fuente de trabajo.
Sin embargo en el análisis de la caída de los mercados, de los commodities, del precio internacional de la madera, ahí no estamos de acuerdo. Es posible que haya sucedido todo lo que dice Oyanarte, pero Los Piques sigue trabajando y vendiendo tableros, y mantiene a sus trabajadores, a pesar de algunas sacudidas que ha tenido.
Por eso creemos que la empresa se hundió cuando quedó sin materia prima propia, cuando vendió en 60 millones de dólares todos los montes, en los cuales años atrás había invertido 6 millones. De un saque los dueños chilenos de Urupanel ganaron más de 50 millones de dólares, y seguramente después buscaron la forma de desentenderse del negocio en Tacuarembó y quizás vendieron las acciones de la empresa, o quizás no y contrataron una empresa de gestión para que la liquidara o la vendiera. De todas formas, los chilenos ya habían obtenido jugosas ganancias con todas las regalías que el Uruguay ofrece a “los inversores extranjeros”, y cuando se fueron simplemente dejaron “las cuentas sin pagar”.
En radio Tacuarembó, el día antes de la marcha del SOIMA, el razonamiento de Enrique Aldabe en su programa Micrófono Abierto fue clave; dijo: “se movieron tarde, cuando vendieron los montes debieron hacerlo”. Incómodos, los dirigentes sindicales contestaron, entre otras cosas que los trabajadores no pueden incidir en la gestión de la empresa, quizás desconociendo las luchas que han desarrollado varios sindicatos clasistas a lo largo de la historia de la lucha por reivindicaciones laborales. Sindicatos que exigían saber cómo era la gestión de la empresa, y exigían además, conocer claramente con quién negociaban.
Reunión en Urupanel
Pocos días antes de la marcha, el 23 de febrero a las 7 y media de la mañana, Milton Hahn, encargado de Urupanel, se reunió en la planta con los trabajadores. Les explicó que los bancos habían tomado la mercadería existente y el control de las cuentas de la empresa. Que la compañía se había presentado a Concurso de Acreedores con el fin de ganar tiempo y poder renegociar con todos una solución financiera que le permitiera a la empresa seguir funcionando, y que sus acreedores pudieran recuperar parte de la deuda. Que en diciembre se les propuso que de los primeros 9 años de los flujos generados por la empresa iban a ser para los acreedores.
Hubo un comentario de Hahn aclaratorio: “El valor está en lo que la empresa pueda dar, no en lo que pueda haber por atrás”. Que para buen entendedor, Urupanel responde con lo que tiene en la planta, y con el capital de trabajo futuro, pero no con el capital de los dueños, que según nota aparte del Diputado Edgardo Rodríguez, no se sabe quiénes son.
Hahn les dijo a los trabajadores que los bancos plantearon que se mejorara el plazo, el compromiso y el monto. El accionista mejoró el plazo y el compromiso. La empresa se compromete a pagar por adelantado una parte, y poner un millón y medio de dólares como garantía. Además se espera que exista otro inversor, para poder comprar materia prima.
Según la versión del BBVA, recogida por el diputado Rodríguez, Urupanel no ha presentado aún ningún plan de negocios, como el lector podrá leer en nota aparte.
Hahn dice a sus empleados que los acreedores tendrán que aceptar la propuesta pues de lo contrario se van a quedar sin nada. “La alternativa es cobrar cero, y no tienen una compañía para hacer negocios”
“Los bancos si dicen no, sacan cero, si dicen sí, cobrarán. Y tendrán una empresa sólida.”
Hahn, quien no tiene en cuenta todo el proceso previo, intenta sensibilizar a sus trabajadores diciéndoles que esperan que los acreedores acepten, como una solución social, pues hay 360 empleados y más de 3000 empleos indirectos. Luego se aventura a decir que “debe haber una solución política de ayudar al país a salir adelante” (léase, ayudar a los secretos dueños a zafar del compromiso de pagar 20 millones de dólares)
En síntesis, con astucia, Hahn les hace sentir a los obreros de Urupanel que la solución del problema está en los acreedores y en el sistema político, y no en ellos, que son los responsables del descalabro de la empresa (o los compradores del descalabro, pero en definitiva: responsables)
Luego de las palabras de Hahn, el Secretario General del SOIMA, Fernando Oyanarte, alentó a sus compañeros para que defendieran la fuente laboral. Dijo, entre otras cosas: “hoy no hay ninguna otra reivindicación que la preservación de la fuente de trabajo”
En resumen
No quisiera estar en el cuero de los dirigentes políticos que acompañaron la marcha. El propio Intendente Ezquerra estuvo en la reunión que describe el diputado del Frente Amplio Edgardo Rodríguez, en el que el gerente del BBVA dice no saber quiénes son los dueños reales de la empresa. Digo esto porque pudieron comprobar que ni los bancos saben a quiénes favorecerán con una solución de quita o de prórroga, y saben, en el fondo de su pensamiento, que a los únicos que quieren proteger es a los trabajadores de Tacuarembó. Es decir, que esta marcha y la presión de la empresa, ha servido para presionar también a los acreedores para encontrar una solución, una presión a los políticos enfrentados a la masa obrera con la pérdida de sus trabajos en forma latente, y a toda la sociedad, a través de la prensa que quizás vea esta marcha con ojos poco claros.
Un obrero de Urupanel decía lo mismo que el Obispo Bonino: que son poco creíbles estos inversores de Austin Park Capital, que compraron un pasivo de más de 20 millones de dólares, sabiendo a priori que no iban a poder pagar la deuda. Por eso se me antoja pensar que con artimañas y sutilezas, la empresa pudo estar utilizando al sindicato y al conjunto de trabajadores, y finalmente, al conjunto de la sociedad de Tacuarembó.
Concluyendo, suponiendo que Urupanel aún siga siendo de los mismos propietarios chilenos, seguramente toda esta parafernalia que ocurrió en nuestras calles, no sólo habrían utilizado a nuestras autoridades y obreros para un espectáculo público, sino que sería un simple negocio para reducir su deuda en un 60%, o en caso de cerrar y no pagar, sería una estafa.
Y por otra parte, suponiendo que Urupanel sea realmente de otros dueños, éstos compraron la empresa sabiendo que no pagarían, y seguramente armaron una estratagema antes de invertir, para finalmente desentenderse de la deuda presionando a la sociedad de Tacuarembó, sensibilizada ante la situación de 360 vecinos que quedarán sin trabajo y de varias empresas locales que podrían ser perjudicadas.
Finalmente no negamos para nada la buena fe de los trabajadores, pero estamos seguros que si ellos hubieran interpretado mejor el negocio oculto detrás de Urupanel, seguramente hubieran salido a reclamar medidas del gobierno que evitara este tipo de maniobras de empresas extranjeras, y no una solución económica para los malos pagadores que ganaron ya millones de dólares.

Nº343

La Junta Departamental y los controles…
Por MAOP
No sé por qué los ponemos, pero están ahí. Son fruto de los resortes que inventamos para sobrevivir como sociedad, o para darle alimento ¿y orden? a esta modesta vida que llevamos juntos todos los días. Es posible que queramos que cambien, que sean otros en algunos casos, o que piensen en los efectos sociales que provoca su acción, o su no acción.
Los ediles eran honorarios hasta que se empezó a inventar esta cuestión de los viáticos, y hay algunos que abusan, o canjean vales de nafta por dinero, o lo usan para comer. Hay quienes pelean por el abuso de otros, y algunos que esconden lo que cobran. Hay en todos los partidos los que cobran el máximo, diez mil pesos, y no rinden cuentas a sus sectores políticos.
En las sesiones adornan sus personas, están en pose, hacen discursos y muchos aspiran a ser algún día considerados para ser diputados, otros están contentos con lo que son. Llegaron, seguramente están pensando. Algunos, poquitos, sueñan con poner orden y creen que pueden hacer algo. Ojalá sea cierto lo de estos últimos.
Pero son personas, como cualquiera, expuestos a sus errores y apetitos, o refugiados en sus virtudes y valores.
En los comienzos de un nuevo período legislativo de la Junta Departamental, como siempre estamos expectantes y por ahí esperanzados en que se puedan ir mejorando diferentes planteos de la sociedad o que surjan las propuestas innovadoras, más allá de la arena política, en un órgano de gobierno que cuenta con una mayoría clara de votos del oficialismo, a la hora de decidir. Indudablemente también siempre nos vuelve la duda, a la par de la esperanza y es imposible a veces olvidar algunos hechos y planteos de períodos anteriores que aún están pendientes.
En la sesión de la Junta Departamental de Tacuarembó del 15 de febrero de 2006, la escribana Célica Galarraga, que era edil departamental suplente de Sergio Chiesa, preguntó en el Plenario dónde estaba la plata de la Intendencia. La pregunta cayó como balde de agua fría en medio de las bancadas, y las respuestas fueron difusas.
Habló de dinero recaudado en la Intendencia, como lo recaudado en aquella época por tasa de alumbrado público ($ 14.846.063) que no fueron volcadas a UTE, y que ese dinero “es evidente que ahí en el camino se perdieron”, dijo…
De la Agrupación 50 comentó: “es más un grupo de poder que un grupo político”, cuando le pregunté a Galarraga qué opinaba del déficit de 2 millones de dólares del año electoral 2004, “que gasten más de 2 millones de dólares como está probado que se gastaron en campaña electoral… diría yo que significa que tenés algo muy importante que defender allí adentro, porque una empresa que tiene 14 millones de dólares de déficit, no creo que sea deseable para nadie. Ningún empresario invierte 2 millones de dólares para después tener que lidiar con 14 millones de déficit”
La edil de aquella época Célica Galarraga profundizaba aún más: “…cuando ves milagros económicos, de gente que no tenía absolutamente nada, y llega a tener seis o siete autos, diez propiedades, entonces bueno, te decís ¿y cómo llegó a esto”…”
El ex diputado Julio Cardozo, cuando era presidente de la Cámara de Representantes, nos concedió una nota el 14 de julio de 2006, y cuando le preguntamos sobre el gasto de 2 millones de dólares en el año preelectoral, nos dijo: “son costumbres políticas que se van heredando y se van haciendo costumbre, y se hacen porque se llega a creer que está bien hecho…”, reconociendo el despilfarro del erario municipal, en aras de obtener un nuevo gobierno departamental, esa vez por parte de Wilson Ezquerra, en su primer período.
En las elecciones del 2009 se repitieron los gastos, pero con mucha más saña, y en una Intendencia que ha sido deficitaria es increíble que una Agrupación como la 50 haya vuelto a invertir más de un millón de dólares en la campaña electoral, y que la Intendencia haya quedado nuevamente desfinanciada al cabo esas elecciones departamentales, en el gobierno de Julio Cardozo (que estuvo 6 meses), retrasándose hasta un año después de la nueva asunción de Ezquerra los pagos a proveedores.
¿Qué hay detrás de esas inmensas inversiones para retener el poder departamental? ¿Quiénes se benefician? ¿Por qué existe una única empresa que gana todas las licitaciones de obras en el departamento?
Son mil preguntas que uno se puede hacer, en momentos que los ediles están volviendo a la Junta, y la duda que nos queda es si estos están en condiciones de ejercer su tarea principal: controlar a la Intendencia Departamental de Tacuarembó.
No hablo de condiciones intelectuales, sino de su disposición a cuestionarse las cosas poco claras que se vislumbran en nuestro gobierno departamental, si van a trabajar hacia el futuro con el presupuesto quinquenal como instrumento de control y exigir que los números y las acciones coincidan, o solamente se dedicarán a definir nombres de calles o designar eventos como “de interés departamental”.
El tránsito, el turismo, las calles, los servicios sociales, los paseos públicos, los espacios públicos, el deporte, los entretenimientos infantiles, los verdes y las sombras, la cultura, son sustancias fundamentales de discusión, y si uno analiza cada una por separado, todo marcha mal; Tacuarembó socialmente es un caos. Todo funciona a fórceps, y para que “te den algo”, el precio hay que pagarlo cada cinco años, y si no lo aceptás, olvidate. Aquí lo único que marcha bien es la Patria Gaucha, negocio que ni siquiera es del pueblo.
Y hablando de la fiesta gaucha, ya es bastante triste que los vecinos del barrio López sigan esperando por su nuevo puente, y pierdan 2 o 3 años de su disfrute cuando ya sabemos que se hará, pero cuando las elecciones estén encima.
¿Qué harán los ediles?

Nº342

Los delitos y los tiempos
Por MAOP
Bajé de mi auto frente al NH Columbia Hotel, un espacio abierto junto a la rambla montevideana. Caminé hasta el parquímetro que quedaba en la esquina para sacar un ticket de estacionamiento, y volví con la intención de dejarlo frente al parabrisas. Dos jóvenes venían de frente por una vereda abierta, entre el estacionamiento y la rambla. Pero cuando me había metido en el corredor formado por mi auto y el auto que estaba al lado, ellos se metieron detrás de mí… quizás fue todo muy rápido, aunque para quien es víctima de una rapiña parecería que el tiempo corre demasiado lento en nuestra psique.
Uno de ellos, el más bajo y de pelo enrulado y jovencísimo, me metió un 38 gatillado en el abdomen gritándome “quedate quieto o te tiro”. El otro, más alto y de pelo castaño corto, también muy joven, empezó a meter sus manos en mis bolsillos.
No sé por qué, pero tengo por costumbre tratar de resolver sin fatalismos las cosas, aún en situaciones límites, y en esa ocasión mi mayor preocupación era el estado de nervios que tenía el joven de pelo enrulado que me tenía encañonado. Le dije “flaco, quedate tranquilo, fijate que ni te estoy mirando la cara… llévense lo que quieran pero si se te escapa un tiro, ahí donde tenés el revólver, me matás al pedo”. Creo que se tranquilizó.
Sin embargo me gritaban con violencia, me decían que me iban a “tirar” y que no me metiera al auto o volverían y  “le tiramos y lo matamos”. Les creí, y les dije que se fueran, que dejaba mis manos encima del capó del otro auto para que ellos las vieran. Finalmente se fueron con dinero que encontraron en el bolsillo derecho de mi pantalón… caminaron rumbo al Teatro Solís, y cada tanto miraban para atrás para verificar si me había movido.
Recién había cobrado un dinero no muy importante pero que daba para ir tirando, y supuse que me habían seguido, porque el que me revisaba dijo “aquí está”.
Cuando desaparecieron, fui a una editorial en la que trabajaba y llamé a la policía. Fueron al rato, y luego tuve que ratificar la denuncia en la Comisaría de la Ciudad Vieja.
No me puse nervioso. Trabajé normalmente el resto de la tarde y con un dinero que me había quedado en un bolsillo interior de mi saco, esa noche compré pizzas y bebidas en el Bar de Vida, debajo del Viaducto, y cuando llegué a mi casa les dije a mis hijos “esto es para festejar que estoy vivo”
Al otro día fui a la casa de mi cobrador, yo vendía libros. El hombre vivía cerca del Montevideo Shopping, y me atendió su mujer. Me dijo: “Mi marido está en cama, ayer le robaron la cobranza y aún está temblando. Los médicos lo sedaron”. Me preocupé y no quise decirle que a mí también me habían robado, y pensé que agregar violencia a la violencia no era sano, y además yo estaba tranquilo.
Esa noche miré el informativo y como al pasar informaban que un turista argentino había sido asesinado al resistirse a una rapiña detrás del Teatro Solís, a escasas dos o tres cuadras de donde yo había sido rapiñado el día anterior. La descripción de los ladrones coincidía con los que me habían tocado en suerte.
Supongo que entonces sí me puse un poco nervioso, y pensé que había salvado mi vida por estar tranquilo, y sentí cierta solidaridad con ese desconocido argentino muerto.
Enseguida de eso nos mudamos para una casa grande en calle Propios, cerca de Garzón, y con mi trabajo comenzamos a edificar en Parque del Plata.
No era un barrio malo el de Propios y Garzón, pero presenciamos cómo a una casa de unos vecinos la desvalijaban en su ausencia, poniendo todo en un camión, en tanto nosotros llamábamos a la policía una y otra vez. ¿Cómo hacíamos para enfrentar a 3 o 4 tipos armados?
Un fin de semana, cuando volvimos a Montevideo de trabajar en la casa que construíamos, la puerta de nuestro hogar en Propios estaba abierta, la luz prendida, y todo estaba desparramado. Nos habían robado muchas cosas de valor, y roto otras. Llamamos a la policía, pero jamás recuperamos nada.
Superamos esos momentos y la vida siguió, sin embargo jamás se me ocurrió pensar que había una ola de delitos, o que la sociedad estaba corrompida, ni se me ocurrió reclamarle algo al ministro Didier Opertti del Partido Colorado. En la balanza puse las cosas buenas, como que en Montevideo tuvimos valiosísimos vecinos, gente espectacular, solidaria, crítica, que seguramente eran los más. Pero de antemano sabíamos que también había delincuentes, como hubo en toda la historia de la humanidad.

Hablaba el otro día con algunos amigos y opinaba que parece que las reglas impuestas son otras y que por ahí no nos damos cuenta. En las sociedades siempre hubo ladrones, asesinos, violadores... así como comerciantes, vendedores, artistas, floristas... y si existen más delincuentes en el mundo es porque hay más población, pero violencia siempre hubo. No desconozco el aporte a la violencia de la pasta base, y de los empresarios que solapadamente negocian con la muerte. Pero es posible que el disparador del delito en estas épocas esté cambiando, y que la maquinaria del marketing incite al consumo indiscriminado, provocando la alienación de las capas medias de la sociedad, y sus coletazos discriminatorios con los sectores más empobrecidos. De todas maneras, no es materia para este editorialista analizar lo que es de sociólogos, pero podemos afirmar que los hechos contados en el comienzo de esta nota, ocurrieron en 1996.
La diferencia estriba en que en 1996 no fue el Canal 4 a intentar lavarme la cabeza para que contara los detalles de la rapiña, y usarme para asustar al resto de la ciudadanía. Supongo que no había interés político de hacerlo.

Nº341

Los 41 años del Frente Amplio y las redes sociales
Por MAOP
Las redes sociales han sido, en los últimos tiempos, de las más eficaces herramientas de comunicación masiva. A través de ellas se han sumado movimientos insurgentes en algunos países árabes con resultados violentos, o se ha llamado a jóvenes indignados a concentrarse en distintas ciudades del mundo, o han sido utilizadas por diferentes políticos para estar en contacto en forma directa con sus seguidores y sumar adeptos. Egipto, el 15-M y Barak Obama, son tres ejemplos de lo dicho.
Usted debe saber que las redes sociales (facebook, twitter y otras modalidades) son esas nuevas formas de comunicación en internet, a través de las cuales la gente se comunica al instante, pasándose mensajes, fotos, canciones, etc. En nuestro país estas redes funcionan bastante, y mucha de nuestra gente está integrada.
Toda una novedad en las comunicaciones de la última década, que está modificando el comportamiento humano.
Y como ante toda cuestión moderna, los sectores más conservadores elevan su voz y sus críticas. Sin embargo, creo que uno debería buscarle el lado positivo a estas redes, pues por más vueltas que le demos, llegaron para quedarse. Son la nueva forma de comunicación del siglo XXI, y en el vértigo tecnológico, solamente podemos esperar que nos sigan asombrando, cada vez con más tecnología.
En lo personal he utilizado estas redes para exponer en forma virtual mis dibujos y pinturas, con comentarios de diferentes lugares que me han sorprendido. Y como semanario, hemos “colgado” algunas notas que han llegado a diferentes partes del mundo.
En la población se ha ido imponiendo esta nueva forma de comunicación, y tanto las cuestiones sentimentales, o estados de ánimo circunstanciales, se publican con desparpajo, sin embargo, también se utilizan las redes como herramientas de discusión filosófica, literaria… y política.
En los 41 años del Frente Amplio, uno de los temas de discusión en la interna es el protagonismo de los Comités de Base, discusión que ya va quedando atrás por la realidad de los hechos. Los antiguos militantes, muchos de clase media o trabajadores, ahora tienen computadoras y también, muchos de ellos están en las redes sociales.
Y es justamente en estas redes donde se vislumbran las diferentes  posiciones de los votantes del FA (ya poco se puede hablar de sus militantes), en diferentes grupos, o directamente escriben posiciones personales, y lanzan opiniones políticas para que todos sus amigos virtuales puedan leerlas.
No dejo de apreciar el cambio de mentalidad, y las nuevas ideas que van inundando este nuevo Frente Amplio, tan sostenedor en épocas pretéritas del americanismo, tan antiimperialista y tan defensor de sus revoluciones, pero en estos nuevos tiempos vemos, en una red frenteamplista, a un votante opinar: “... tiro un tema para discutir un rato... sin ánimo de agravios... hasta cuándo un grupo de izquierda como creo que somos podemos defender el régimen cubano? no es una dictadura acaso?”  Comentario que desconoce el bloqueo imperialista, la relación de la izquierda uruguaya con la revolución cubana, y la vida de la Cuba que le ha dado al mundo un ejemplo de dignidad, y al cual Uruguay, y el Frente Amplio, hoy le debe la visión a 20.000 vecinos nuestros, que gracias a los médicos oculistas cubanos en la llamada Operación Milagro, la recuperaron.
También elogian la bonanza económica, y los niveles de desempleo en números que son destacados en comentarios de incondicionales votantes.
Pero también se ven los otros comentarios, los de los votantes del FA que tienen una actitud crítica, qué piensan de las políticas de gobierno, de la extranjerización, de la venta de tierras, de las multinacionales, y se lee, en discusión que se hace pública,  lo que, de alguna forma, va quedando para atrás en los Comités de Base.
El 5 de febrero fue la fecha de celebración de los 41 años del FA, y no sorprendió, a pesar del espectáculo musical y la presencia de ministros y legisladores, el fracaso del público.
Es que existe una situación de recelo, y el frenteamplista típico, hombres y mujeres críticos, con formación política en muchos casos, no les gusta que no se resuelvan asuntos como la educación, y les parece de mal gusto la demagogia de cobrar 500 pesos para llevar a los legisladores a charlar con Mujica y comer un asadito en la estancia de Anchorena.
Y sucede que la mesa política del FA aspira a que las elecciones internas (convocadas para mayo de este año) recuperen la mística que antes tenía esta fuerza política. Sin embargo es difícil que el FA vuelva a ser lo que era antes, por la coyuntura que se está viviendo, por la falta de discusión interna, por la lejanía de los dirigentes de sus bases.
En facebook, un talentoso joven montevideano de 25 años, Emiliano Tuala, escribió en su muro, con un dejo surrealista, una pieza que en su conjunto es una breve obra literaria, y que describe con brillantez el sentimiento de muchos frenteamplistas: …“Entro al cumpleaños del Frente Amplio y me quedo sentado en un rincón. Me pongo a pensar y a tratar de recordar cuándo fue que nuestra relación se enfrió hasta ser casi unos desconocidos. Tenemos muchos amigos en común, y creo que fue eso lo que me animó a venir. No hablo, miro y no entiendo mucho qué se festeja. Me pongo a charlar con gente que se arrima a saludarme: con algunos discuto, con otros coincido. Me hacen sentir cómodo aunque el cumpleañero y yo nos estemos ignorando. Después de un rato, me voy. Llego a pensar que el Frente Amplio ya no me significa nada, pero los que de a pie lo defienden y celebran suelen ser los que siempre quisiera de mi lado. Capaz que por eso, sólo por eso seguiré estando”…

Nº340

Montados en partículas solares vamos hacia…
Otro fin del mundo…
Por MAOP
El 27 de enero pasado, una ráfaga solar clase X1.8 alcanzó su punto máximo a las 19:37, hora de Uruguay, generando una tormenta de partículas con posible desprendimiento de plasma de la corona del Sol. La NASA explicó que esas partículas viajan a más de 1.500 kilómetros por segundo, y aunque no se dirigen a la Tierra, podrían provocar ciertas alteraciones en la magnetósfera.
Una parte de esas partículas, que tienen carga eléctrica, llegan a nuestro planeta y son atrapadas en las líneas de campo magnético de la Tierra, moviéndose, según su carga, por esas líneas, concentrándose en el ecuador girando alrededor del planeta, a este fenómeno se lo denomina “corriente de anillo”.
Existen antecedentes de afectaciones a nuestros tendidos eléctricos durante tormentas solares, como un apagón masivo en Quebec en 1959, o una sobrecarga ocurrida en 1940, en la cual, el cable que cruzaba el Atlántico entre Escocia y Newfoundland registró una tensión de 2.600 voltios.
Estas tormentas que se repiten por períodos regulares, son parte de la naturaleza del Sol. Consideran los científicos,  que la que ocurre en estos días, cuyo punto más alto se espera para marzo de 2013, es la menor de los últimos 80 años.
Existen contradicciones entre los investigadores, para las predicciones de lo que sucederá. Sin embargo, no se espera que ocurran hechos que puedan afectar la vida de las personas. Pero, estas cuestiones de las que ni siquiera los científicos están seguros, cuando llegan al imaginario popular, en una suerte de interpretaciones mayores que la tormenta de partículas, alcanza ribetes sumamente divertidos, o tragicómicos. Es que escuchar todas las conjeturas que hacen los neófitos científicos de pueblo, si ya de por sí son delirios, yo imagino que aprovechado por un escritor como Gustavo Espinosa (treintaitresino, autor de Las arañas de Marte y Carlota podrida), podría lograr una novela de una ironía espectacular.
Si a esto le sumamos, los sordos oídos de los apocalípticos ciudadanos que no quieren escuchar que el fin del mundo de los mayas, previsto para el 21 de diciembre de 2012 es una chantada, entonces los divagues sobre nuestra vida futura se transforman en dramáticas conclusiones de los crédulos, arrastrando a muchos a las más diversas fantasías, y algunas veces, quizás los más débiles, los arrastra al desaliento y a la neurosis.
Desde el año 1000, hubo ya por lo menos cincuentaiún fines del mundo. Ideas del regreso de Cristo, alineamientos planetarios, el cometa Halley, invasión de extraterrestres, el error del milenio (en el 2000), y mil cosas más, hasta una campaña de Shelby Corbett, una supuesta teóloga, que anunció que en el 2007 se terminaba el mundo, y luego fue descubierto que había inventado la teoría para vender sus libros. O el caso de los testigos de Jehová que en varias oportunidades anunciaron el fin, y cuando no ocurría, explicaban que Jehová había derrotado al Diablo en el cielo. Por suerte esta vez los mayas han aclarado que en sus predicciones no dice que el mundo se termine, pero una vez que se ha lanzado la idea, ya el público no escucha y varios están esperando “con curiosidad” al 21 de diciembre.
Es que el pensamiento colectivo apocalíptico siempre ha estado presente en la humanidad. El fin del planeta, o el fin de la humanidad, han tenido miles de excusas premonitorias: diablos, demonios, dragones, hecatombes, la tierra abierta, planetas alineados, Cristo, Nostradamus, el holocausto nuclear, la tormenta de partículas solares, los mayas… y a pesar de sus fracasos (la humanidad sigue viviendo), los sectores populares vuelven a creer una vez más en el fin, en la muerte colectiva, en la nada futura.
El domingo 30 de octubre de 1938, por la tarde, Orson Welles interpretó radialmente “La Guerra de los Mundos” de Hebert George Wells, en Estados Unidos, desde el Theatre on the Air, en New York. “La Guerra de los Mundos” es una novela que cuenta una supuesta invasión de marcianos al planeta Tierra. La emisora había pasado el informe del tiempo, y supuestamente había comenzado un programa musical con una interpretación de nuestra “Cumparsita”, pero de pronto se interrumpió la melodía e irrumpió Welles con su impresionante voz, diciendo que estaban trasmitiendo desde el techo, y que la invasión estaba ocurriendo. Esa historia que terminaba con la muerte del locutor, fue creída como cierta por mucha gente que volvía de sus paseos domingueros, convirtiendo a Estados Unidos en una jornada de histeria colectiva, que según aseguraron medios de la época, hasta ocurrieron algunos suicidios.
Hace unos años en Montevideo se hizo un experimento, en el que en algunos puntos clave de la capital, algunas personas contratadas por una empresa de marketing debían decir a la vez una historia que era por demás curiosa. Se relataba que en una iglesia (no se decía cuál) una pareja se casaba, cuando de pronto el novio se daba vuelta y decía que no se iba a casar porque ella, su novia, la noche anterior se había acostado con su mejor amigo (tampoco se decían los nombres de las supuestas personas). La historia no se podía decir por radio, ni usar ningún otro medio que no fuera el “boca a boca”. El resultado, luego de 12 horas, fue que todo Montevideo conocía la noticia, llegando a diferentes lugares de la capital en diferentes versiones. En algunos casos le habían agregado la iglesia, en otros los nombres, habían matado al padre de un infarto, le agregaron trompadas, etc., etc.
La tormenta de partículas solares, que nadie sabe de qué se trata, y el fin del mundo de los mayas, que nadie sabe de dónde salió, han provocado un estado de alerta en sectores importantes de la población, sin tener a priori la menor idea si pudiera ocurrir alguna catástrofe, pero que le dan forma a un pensamiento recurrente que en lo personal siempre tuve, de que los pueblos son mucho más frágiles de lo que se presume.
Esa fragilidad ha sido pasto para misioneros millonarios, vendedores globales y políticos como Adolf Hitler, u otros líderes, dioses de pies de barro, o para cualquier chanta barato de palabra fácil y promesa rápida de pueblo. De esos que en Tacuarembó sobran… y a nivel nacional, mucho más.