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viernes, 5 de agosto de 2011

Nº 317


El Comisario Inspector retirado, Basilicio Berrueta le está realizando una demanda económica por daños y perjuicios al Poder Ejecutivo, Ministerio del Interior, por la responsabilidad de éste en el perjuicio de su carrera, según la interpretación suya y de su abogado Dr. Fernando Saralegui.  El mismo se desarrolla en el Juzgado de Primera Instancia de Tacuarembó, de 4to. Turno.
Buscando resarcir lo injusto
Por MAOP
La historia ya ha sido tratada en este semanario con abundancia en el momento de los hechos, pero es bueno recordar lo sucedido.

Demanda del Comisario Inspector Basilicio Berrueta
El 11 de setiembre de 2004, Alda Machado, una funcionaria policial que revistaba en la Cárcel Departamental, en Tacuarembó, denunció al 0800-5000, del Ministerio del Interior, que era víctima de malos tratos por sus superiores, así como de constantes sanciones por cualquier cosa, pues había sido testigo de malos tratos a tres personas en la Comisaría 6ª Sección de Tacuarembó, en el año 2000, cuando ella trabajaba en aquella seccional.
Ese año, el Jefe de Policía de Tacuarembó, Inspector Mayor Alberto Martínez Toledo, le ordenó, el 15 de setiembre, al Comisario Basilicio Berrueta que oficiara con instructor para la investigación correspondiente.
Alda Machado fue interrogada por Berrueta, quien declaró que quien había realizado la llamada al 0800 había sido su madre, pero ratificó las persecuciones de sus superiores. El secretario de actas fue el Comisario Tolentino de los Santos.
En esa instancia relató que en el año 2000 quien era Comisario de la 6ª era José Luis Fagúndez Brazeiro, y que el asunto tenía que ver con un abigeato cometido por dos hermanos Ferreira y un amigo de apellido Duarte.
En la Comisaría colgaron de un naranjo a uno de los hermanos Ferreira, lo golpearon y maltrataron e intentaron hacerle declarar delitos que presuntamente no habían cometido. Vio sangre, y lo comentó a un compañero policía.
Estos hechos ya se habían realizado indagaciones judiciales en el año 2000. En aquel momento se investigó a 4 policías que habían actuado, y a los 3 detenidos. Los policías estaban al mando del comisario de la seccional.
En las investigaciones, los hermanos Ferreira y Duarte, declararon que fueron golpeados e insultados, que les hicieron disparos con arma de fuego para asustarlos, que les hicieron submarino, etc. Estos hechos ocurrieron en Paso Víctor, por ruta 31, a pocos kilómetros de la ciudad de Tacuarembó. Como resultado de las torturas, Luis Ferreira fue internado en CTI del Hospital local.
En las indagatorias existió un hecho interesante a destacar. Un oficial de policía intentó cambiar el arma disparada por una sin disparar, “para tapar la cagada de Fagúndez”, según le dijo a la agente Zully Paz, en la 6ª. Sin embargo la agente Paz, con una actitud muy digna, llegó hasta un careo ante el juez Aguirre, en el que reiteró el pedido del oficial del cambio del revólver. El cambio del arma se debía al requerimiento del Juez Aguirre, de verificar las armas de Fagúndez, si éstas se habían disparado.
Finalmente el caso se archivó por falta de pruebas. Reitero que estos hechos relatados son del año 2000.
Sin embargo tenían las declaraciones de la agente Alda Machado, en el 2004, ante Berrueta y de los Santos, debido a los apremios a Machado y al llamado al 0800.
Sin embargo ocurrió que luego que Berrueta se fuera a Montevideo a hacer un curso de pasaje de grado, se nombraron otros oficiales para seguir las investigaciones, y vuelven a interrogar a Alda Machado. Sin embargo, esta vez, y apremiada por las amenazas, cambia la declaración y rectifica, diciendo que los apremios no habían existido y que había sido obligada a declarar lo anterior obligada por los Comisarios Basilicio Berrueta y Tolentino de los Santos.
Hubo muchas situaciones irregulares, como una licencia dada a Machado por un mes a fin del año 2004, con prohibición de hablar sobre asuntos de trabajo.
El daño que se le causaba a Berrueta era notorio. El 10 de mayo de 2005 es trasladado “como castigo” al COMCAR, alejándolo de su familia y su tranquilidad.
El 21 de febrero de 2006, hubo un careo entre la agente Machado y el Comisario Inspector Berrueta, y en un estado de tremenda angustia, la mujer reconoció antel el juez Daniel Erseguer, que su segunda declaración la había hecho por orden de un superior, negándose a decir quién había sido.
El daño a Berrueta estaba hecho, pero era evidente que la verdad estaba en la primera declaración hecha a Berrueta y de los Santos.
El Ministerio del Interior le inicia un sumario administrativo a Bacilisio Berrueta, por la rectificación de Machado y por su mala relación con el Comisario Inspector Fagúndez.
Berrueta realiza una denuncia contra Alda Machado, en abril del 2006, por falso testimonio, calumnias e injurias.
Durante el año 2006 la Dra. Viviana Barlocco se presenta en Tacuarembó e investiga los hechos, concluyendo con un informe (que fue publicado por Acción Informativa), el cual ratifica lo actuado por Berrueta. El informe Barlocco es lapidario contra la interna de la policía de Tacuarembó en aquel momento, y reclamó que no se tomaron medidas contra el Comisario Fagúndez, pues pudo comprobar que los detenidos habían sido interrogados debajo del puente de Paso Víctor, entre muchas cosas.
Un hecho singular fue la foto que Barlocco hizo sacar del escritorio de Fagúndez, donde un cartel amenazaba a quienes llegaban, que decía: “te deseo el doble de lo que tú me deseas, inclusive la muerte”. La doctora Barlocco quedó muy impresionada por este hecho, y por lo que pudo comprobar.
Barlocco no comprueba que Berrueta y de los Santos hubieran inducido a declarar a Machado, por lo que el sumario iniciado al Comisario carecía de fundamento.
Lo increíble del asunto es que el 28 de enero de 2008 se dispuso la baja de Berrueta, debido a cuestiones reglamentarias, pero en forma totalmente antirreglamentaria se dio el retiro cuando el sumario no había concluido, perjudicando a Berrueta. Aún no ha concluido.
Según el artículo 113 de la ley 17.556, siendo Comisario Inspector y sin ascender, debió pasar a retiro. Sin embargo, el sumario, el cambio de destino, la discriminación a la que se vio afectado, impidieron que Berrueta pudiera seguir pasando de grado, y hoy ocupar, por ejemplo, la Jefatura de Policía en cualquier parte del país, para lo cual estaría perfectamente capacitado.
Ante todo esto, Berrueta reclama por daños y perjuicios, daño moral, por hechos laterales, como el robo de su camioneta Nissan en Montevideo, etc, por lo que el reclamo asciende a unos U$S 200.000.

Publicaciones en Acción Informativa
En el semanario 75 del 11 de mayo de 2006, Acción Informativa les realizó una nota a Luis Eduardo y Julio Gabriel Ferreira, quienes nos relataron los hechos ocurridos en Paso Víctor.
En el semanario 76 del 18 de mayo de 2006, le hicimos nota al otro perjudicado por torturas en Paso Víctor, Leonel Duarte. A Leonel lo colgaron de los pies en Paso Víctor y le dispararon por encima de su cuerpo a una botella que flotaba en el agua.
En ese semanario dábamos cuenta de ingentes tareas del diputado Edgardo Rodríguez con el fin de promover justicia en las actuaciones.
En el semanario 78, publicamos un artículo que cuenta lo que se estaba investigando en aquel momento, que era el traslado irregular de un preso de Paso de los Toros, irregularidades en los servicios policiales del 222, y los nuevos hechos sobre el caso Paso Víctor.
También adelantábamos en ese semanario, sobre las presiones que sufrían varios policías. Como Berrueta, Carlos Bueno y Tolentino de los Santos, y unos cuantos agentes de diferentes comisarías.
En el semanario 80, del 22 de junio de 2006, le realizamos una entrevista al Jefe de Policía Edilberto Duarte, y nos llegó a reconocer que “Tacuarembó es un centro de tránsito del delito”, reconoció que hay policías que se corrompen por 500 pesos, y que trasladó a los tres oficiales nombrados anteriormente por ponerle un palo en la rueda. Habló de venganzas, de grupos enemigos, etc.
En el semanario 89 informamos sobre un juicio que le realizó el Comisario Fagúndez a quien escribe esta nota, Miguel Olivera Prietto, y a Victoria Alfaro, de Rumbosur de Montevideo. El juicio fue oral, y tuvo una notable audiencia, trasmitido en directo por las radios locales.
En el semanario 91 informamos que Fagúndez retiró la denuncia, siendo éste un claro triunfo de los periodistas que no se retractaron. Fagúndez hizo sus descargos, por acuerdo judicial, en ambos medios de comunicación, entrevistado por el periodista y propietario de El Avisador, Jorge Carozo.
Finalmente, Acción Informativa publicó íntegras las conclusiones de la Dra. Viviana Barlocco, que ratifican lo actuado por el Comisario Berrueta y Tolentino de los Santos, así como lo investigado por Acción Informativa, como las actuaciones del diputado Edgardo Rodríguez.
Un hecho que es bueno destacar, que entre los múltiples informantes que tuvo Acción Informativa en todo ese proceso, recibimos a la propia Alda Machado en nuestra redacción, cuando estaba en Dr. Ivo Ferreira y Sarandí, quien lloró y reconoció los apremios y amenazas, y ratificó los hechos relatados en su primera declaración ante Berrueta y de los Santos. Casualmente, ese día, de principios del 2006, estaba en la redacción el Dr. Cley Espinosa.
También es bueno destacar que durante nuestras publicaciones, recibimos varias amenazas telefónicas.

La guerra en Tacuarembó
La guerra en Tacuarembó se ven reflejadas en las declaraciones de Edilberto Duarte a Acción Informativa, quien fuera jefe de Policía en esa época. Duarte respaldó a los policías investigados, y se deslindó de los policías que intentaban investigar hechos de corrupción.
Carlos Bueno fue factor fundamental para la investigación sobre irregularidades en la policía en el año 2002, cuando 22 policías fueron procesados en Tacuarembó. Luego de eso, el ala presumiblemente corrupta de la policía local lo tomó como enemigo, así como a varios agentes menores que sufrieron traslados y arrestos sin ningún criterio.
Los tres, Carlos Bueno, Basilicio Berrueta y Tolentino de los Santos, fueron buenos policías que intentaron lavar la cara de la policía de Tacuarembó, pero fueron perjudicados en sus carreras. Un ejemplo muy claro es el traslado de Carlos Bueno, como Comisario Inspector, a encargarse de la Comisaría de Laureles, con un currículo que bien podría haber sido, en ese mismo momento, integrante de cualquier Comando de alguna Jefatura del país.
También Carlos Bueno está realizando juicios contra otros policías y reclamando por justicia. Las carreras de estos oficiales fueron dañadas, y tanto Bueno como Berrueta han sufrido diversos trastornos nerviosos que los han ido superando como han podido, respaldados por amigos y familias.