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viernes, 22 de abril de 2011

Nº 303



EDITORIAL por MAOP
De cacería
Algunas veces salí a cazar, no lo voy a negar. Pero la última, y me dije no más, fue en Salto con los amigos de un taller mecánico (cuando no).
Desde el mecánico Julio, a los otros dos participantes, se consideraban ellos expertos cazadores, yo, en cambio, les confesaba mi falta de experiencia, y escuchaba con curiosidad sus proezas. De sus historias a uno se le hacía verdad aquel dicho de “que todo bicho que camina va a parar al asador”. Ciervos, carpinchos y jabalíes eran lo más chico que pareciera habrían cazado, en cuentos de jornadas hazañosas, entre barro, espinas y mosquitos.
Yo tenía una camioneta panorama y un rifle 22 cbc brasileño, que los puse a las órdenes para semejante cacería. El lugar no lo recuerdo bien, no era muy cerca de la ciudad de Salto, pero era en la zona del Queguay, a la que entramos no sin sortear caminos difíciles y porteras escondidas en el fondo de la nada.
Al ir entrando ya vino el primer desafío para el principiante, y entre las bromas características me conminaron a que le disparara a una liebre que estaba parada a cierta distancia. Recordé las largas horas de práctica de tiro que compartía con mi hermano Mario, cuando éramos jóvenes, y sus enseñanzas (no se los dije), pero la pobre liebre quedó en su lugar, habrá sido casualidad, muerta.
Los asombrados cazadores no daban crédito, pero esperaban, sin dudas, nuevas oportunidades para conseguir el objetivo de llevar historias, para el taller, de mis torpezas.
Las incursiones de mis compañeros al monte, por la tarde, fueron infructuosas, y un veterano conversador fue haciendo un guiso con algunos insumos que habíamos llevado. Por la noche ya estaban los planes hechos. Yo debía pararme en un lugar estratégico, por donde era “seguro” que pasaría un carpincho y yo debía pegarle un tiro, “en lo posible en el ojo”, me decían. Claro, estaba oscuro, y pensé cómo, aunque por suerte la luna aplacaba la oscuridad, en tanto yo me posicioné en mi lugar durante horas… y horas. El trillo señalado lo había detectado únicamente Julio, porque yo no podía creer que por ahí pasaran realmente los carpinchos.
Ni que hablar de los mosquitos, y del preguntarse una y otra vez, “qué hago yo parado en el medio de la nada esperando que pase un carpincho frente a mí, al cual dudaré en dispararle”. Pero no sé por qué motivo, jamás vi un carpincho ni nada que se pudiera cazar, durante toda la noche. Sí escuchaba los ruidos del monte, y el agua del Queguay con algunos chapuceos, y de vez en cuando, las voces en clave de los cazadores, como para que los animales no supieran de qué estaban hablando.
Dudé mucho que mis amigos fueran expertos, pero ninguno cazó nada, y nos volvimos para Salto con la liebre que yo había cazado.
Desde esa época me han invitado una y otra vez y nunca más volví a aceptar salir de cacería, a pesar que me han invitado grandes amigos, gente que uno quiere realmente. Sin embargo hoy prefiero salir en el pandita con Ana a Quiebrayugos, o a Tambores y pasar por los caminos que a mi compañera se le ocurre (siempre los que tienen piedras sueltas, no sé por qué), y prefiero únicamente contemplar la belleza, o sacar fotos, o sentarme en alguna piedra a tomar mate.
Hace tiempo que hice la paz con los animales (creo que jamás les hice la guerra), y entre mis mejores recuerdos están aquellos de cuando yo dibujaba a los colibríes, siendo niño, en la casa de una vecina por la vieja calle Arenal Grande, hoy Juan Ortiz.
Sin embargo me temo que si los animales tuvieran conciencia, hoy estarían temblando ante la cantidad de amigos que van a disfrutar sus licencias de turismo, entre vino y balas, con buen ánimo y a pasarla bien.
Sin embargo no dejo de pensar que ese es un asunto que jamás ha sido discutido en profundidad, pues, ¿quién se mete con la idiosincrasia, o la cultura uruguaya? Sin embargo, ¿qué garantías tenemos de que la fauna sea respetada, fundamentalmente las especies en riesgo poblacional?
En muchos hogares ya los hombres están juntando sus armas, sus cañas y anzuelos, sus carpas, sus damajuanas de vino, alguna bolsa de galletas, para largarse lo más pronto para el monte. Más allá de todas las consideraciones que uno pueda hacer del significado de la costumbre de juntarse un motón de amigos y salir, y de las mil historias que quedan para el resto del año. No puedo dejar de pensar en el grave daño que ya se le hace a la fauna con todos los agrotóxicos que se están tirando a los ríos, a través de las plantaciones de monocultivos, y la tremenda depredación que vienen sufriendo las especies.
Me preocupa, entonces, que en fechas como las de hoy, tantos amigos y buenos vecinos salgan al monte y no tengan en cuenta cuáles son las especies en riesgo, y cuánto daño pueden sumar a la ya jorobada situación de nuestra fauna silvestre, si no cuidan a qué animal le disparan.
Es por ello que ante esta fecha entregamos a nuestros lectores algunas recomendaciones enviadas a nosotros por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca.

Regulaciones de caza
Especies de caza permitida y no permitida
El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca a través de la Dirección General de Recursos Naturales informa que la caza deportiva está regulada por normas generales (ley 9.481 de 4 de Julio de 1935; decreto 164/996 de 2 de mayo de 1996) y por decretos anuales. Estos últimos establecen las especies de caza autorizada, las respectivas temporadas de caza, las áreas habilitadas y la cuota diaria de ejemplares.
La caza deportiva está regulada por normas generales (ley 9.481 de 4 de Julio de 1935; decreto 164/996 de 2 de mayo de 1996) y por decretos anuales. Estos últimos establecen las especies de caza autorizada, las respectivas temporadas de caza, las áreas habilitadas y la cuota diaria de ejemplares.
Sólo puede practicarse con permisos de caza deportiva. Los frutos de la caza deben transportarse siempre acompañados del permiso de caza deportiva.
Los productos obtenidos no pueden ser objeto de comercio.
Los Permisos de Caza Deportiva son expedidos por el Departamento de Fauna de la Dirección General de Recursos Naturales Renovables (RENARE), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Tienen validez para todo el territorio nacional. Son personales e intransferibles.
No es válida la fotocopia. Condiciones de uso se establecen en el reverso de los formularios de permiso. Se requiere presentar guía de las armas a utilizar, las que se anotarán en el propio permiso.
Está prohibida la caza si se practicare, indistintamente, por la noche, desde vehículos, con arma de fuego dentro de un radio de tres quilómetros de centros poblados o escuelas rurales, en caminos públicos o sin consentimiento del propietario u ocupante del predio rural (Artículo 3º, decreto 164/996).
Si se trata de una especie de libre caza, o aún si se trata de una especie de caza con permiso y el cazador posee el mismo, el acto de caza es ilegal si se da cualquiera de los casos precitados.
Ejemplo, si el propietario u ocupante de un predio rural no permite la caza en su establecimiento, el hecho de cazar allí es un acto ilegal, aún contando con Permiso de Caza que expide el Departamento de Fauna. La caza del jabalí, aun habiendo sido declarado plaga nacional, requiere autorización del propietario u ocupante del predio donde se practicare.

Estos sí se pueden cazar:
PERDIZ - Permiso de caza valor 2 UR, con vigencia de 15 días. Cuota 10 ejemplares por día. Temporada 1º de mayo al 31 de julio
PALOMAS - Permiso de caza valor 2 UR, con vigencia de 15 días y válido para tres especies de palomas. Temporada 1º de enero al 31 de agosto: Paloma grande de monte Columba picazuro, Cuota 20 ejemplares por día. Paloma alas manchadas Columba maculosa, Cuota 15 ejemplares por día, Torcaza Zenaida auriculata, Sin límite de ejemplares
PATOS SILVESTRES - Permiso de caza valor 3 UR, con vigencia de 15 días y válido para tres especies de patos. Temporada 1º de mayo a 15 de setiembre. Cuota 15 ejemplares por día (sólo 2 ejemplares de Pato Picazo).
Caza no permitida en Lagunas José Ignacio, Garzón, de Rocha, Castillos y Negra, incluyendo sus cuencas. Pato Picazo Netta peposaca. Pato Cara Blanca Dendrocygna viduata. Pato Maicero Anas geórgica.
CIERVO AXIS o GACELO Axis axis
Permiso de caza valor 4 UR, con vigencia de 15 días. Caza habilitada todo el año. Sólo permitida caza de ejemplares machos adultos. Cuota 5 ejemplares por permiso. Transporte máximo permitido: 2 ejemplares
LIEBRE - No se requiere permiso de caza deportiva. Temporada 15 de abril a 15 de agosto. Sin límite de ejemplares. Transporte no requiere guía de tránsito. Cazador individual no requiere permiso de caza, aún cuando estuviere practicando caza comercial. Esto es, para el caso que un cazador (deportivo) decidiere enviar las liebres a empresas comerciales registradas ante el Departamento de Fauna, estos ejemplares ingresarán en los partes de faena y se contabilizarán dentro de los permisos de caza comercial que deben abonar las empresas.
JABALÍ - No se requiere permiso de caza deportiva. Permitido todo el año. Sin límite de ejemplares. Transporte no requiere guía de tránsito.