Bienvenida

Bienvenidos!

Bienvenidos al blog del Semanario LaOtraVoz de Tacuarembó (ex Acción Informativa).


"somos la otra voz"

gracias por visitarnos

sábado, 17 de diciembre de 2011

Nº 335

Editorial
Lo que embroma es el silencio
Por MAOP
Si uno escucha bien y mira bien todo lo que se dice, se escribe o se muestra en Tacuarembó, difícilmente se vea el Tacuarembó que pretendemos mostrar desde Acción Informativa.
Sobre el fin de año las reuniones se repiten, y el goce de las comidas y bebidas confunden los intereses, entre abrazos y risas, de personas que manejan casi nada de espacios de poder, y otras que cortan el lado jugoso de la presa.
Tacuarembó es una sociedad extraña, plagada de anécdotas que se cuentan como folklore local y que van alimentando la historia conveniente, pero también de historias que no se cuentan, que se intentan enterrar, como el lado oscuro del pueblo, que mueren en el silencio.
Cuántos prohombres de nombres de calles de barrios hicieron sus capitales entre gallos y buenas noches, e integraron comisiones honorables para ser nombrados como los hacedores del bien.
De todo aquello viejo, a esto de hoy, no ha cambiado tanto, aunque quizás ha empeorado. No sé usted, pero yo siento que vivimos en un mundo irreal, de  cosas cambiadas. Si todo fuera cierto, y lo real es lo que no se dice, entonces, la base de nuestra sociedad podría ser la hipocresía.
Mi compañero de semanario en Rivera, Chumbo Chaves, se asombra con mis cuentos de Tacuarembó, y me dice que en la frontera la intendencia colorada es mucho más prolija que la nuestra. Habría que verlo.
Pero nuestras desprolijidades son tantas, que enumerarlas me provoca cierta vergüenza, como una cosa desagradable en el estómago, y en el ánimo.
El otro día publicaba sobre el perjuicio que se hace a los trabajadores municipales al descontar mal sus gastos en los sueldos, y no asesorarlos, comprometiendo así a cientos de personas con ANDA, con ADEOMT, y con mil compromisos, que el municipal, en su desesperación, con un sueldo de hambre, se mete sin medidas.
Hemos publicado sobre el desprecio de la Intendencia a las personas que ingresan antes de las elecciones para robarles el voto, y luego los echan como si no fueran nada. Así publicamos los reclamos de varios funcionarios puestos antes de las últimas elecciones, y echados posteriormente.
El otro día publicamos también que el Secretario de la Intendencia había reconocido que se había hecho una investigación en el zoológico con resultados negativos, ante los comentarios en los medios de que la carne para la alimentación de los animales se estaba vendiendo para consumo humano. Tuvo que intervenir la policía y descubrirse el asunto por fuera, para que se procesara gente, y la Intendencia quedara en evidencia ante la población.
Un amigo publicó en su facebook fotos del sobrestante de la Intendencia que controla las obras, en las que se ve, la calle aplanada y prolija frente a su casa, y el resto de la calle abierta y destrozada, pues están haciendo reformas en el lugar. Algunos vecinos suyos, de la zona, ven como se retira hormigón para lugares insospechados luego que termina la jornada de trabajo. ¿Quién controla a quienes controlan las obras?
En la terminal de ómnibus de Tacuarembó se asignaron lugares para trabajar en puestos fijos, pequeñas empresas que pagan sus aportes, bajo determinados acuerdos previos, como ventas de alimentos, revistas, diarios, chucherías, etc, con exclusividad. Sin embargo entran vendedores sobrevendiendo lo que ya hay, y se plantean situaciones de injusticia, perjudicando lo regular y favoreciendo lo irregular.
En el Hongo, faltan materiales de las construcciones de ampliación que se habían comenzado, a pesar de que el dinero del Ministerio de Obras Públicas ya estaba, pues se había entregado toda la partida, sin embargo son varios los vecinos que afirman que desaparecieron varillas, bolsas de portland, y diferentes materiales.
En nuestro semanario hemos publicado que el Ministerio de Trabajo, como medida extrema, cerrará los comedores municipales y entregará tarjetas para que la gente pobre que concurre a los mismos, pueda alimentarse en lugares a acordar, mediante licitación pública. Esta medida se debió a las comprobadas irregularidades en la compra de alimentos, y a la irresponsable falta de control.
La empresa que siempre gana las licitaciones de la Intendencia, cuando hay elecciones pone todos sus vehículos y dinero para la campaña electoral del sector político que gobierna en el departamento. Gente que no es de Tacuarembó apuesta para que continúe este gobierno, con el que seguramente podrá seguir haciendo jugosos acuerdos.
En Ansina un camión recogía basura con el logo político oficial. Un camión de la Intendencia colgaba carteles para un acto político, fotografiado y publicado por nuestro semanario. En las elecciones es típico ya el pase a comisión de funcionarios municipales a comités políticos.
Bueno, y ya que hablamos de los períodos electorales, sólo queda decir que esas épocas son las mejores para oportunistas operadores políticos, que encuentran una zafra para hacer plata, cuando se desparrama sin control material de obra y dinero entre la gente para comprar votos.
Es tan común lo irregular, que ya se ve como normal que a alguno se le permita llevar algo para la casa, o no se le controle, y en ese alfalfal los votos para las elecciones próximas están seguros.
El control de nuestra sociedad pertenece a un grupo político que no tiene pretensiones de mejorar nuestra calidad de vida, que no sabe de ese camino posible de llegar a la gente en serio, y levantarles la moral, ayudarlos, darles para adelante, sin más interés que el bien público. Eso, no existe en Tacuarembó,
Hasta en cosas mínimas es jodido nuestro pueblo, pues basta ver en la Departamental Nacionalista a una funcionaria municipal, con la indumentaria azul con letras amarillas de la Intendencia, limpiando su interior. ¿Será porque en el listado de teléfonos de oficinas de la Intendencia, figura, entre otras oficinas, el teléfono de la Departamental Nacionalista?
Es que lo sienten así, sienten que el departamento les pertenece y que nadie tiene la fuerza y la convicción suficientes para sacarlos.
El control de la sociedad tiene varias aristas, y para preservarlo discriminan a los que no pertenecen a su grupo político, y hacen la vista gorda ante todas y cada una de las irregularidades que se cometen a lo largo y ancho del departamento, por parte de sus fieles partidarios.
Hace poco se discutía sobre terrenos para sindicatos, y la orden era tan estricta, que los ediles blancos tuvieron miedo y votaron en bloque sin escuchar a los cooperativistas sindicalistas, poniendo en riesgo el destino de terrenos que podrían significar un barrio obrero en Tacuarembó, al mejor estilo de Paysandú. Sin embargo, arriesgar esa situación es imposible para la mentalidad de nuestros jerarcas municipales, porque es impensable “darles algo a los comunistas de los sindicatos”.
Quisimos escribir sobre esto porque ya vamos terminando el año y acá no ha cambiado nada, entonces uno se pone triste porque la cultura del miedo ya pertenece a Tacuarembó, y lo que embroma es el silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario