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viernes, 1 de abril de 2011

Nº 301

Editorial:

Por MAOP
Murió el tacuaremboense General Víctor Manuel Licandro
Murió Licandro: vigente quedará su ejemplo

El General Víctor Manuel Licandro murió el 30 de marzo pasado, a los 93 años de edad. Había nacido aquí en Tacuarembó el 26 de febrero de 1918. Sus padres fueron José Licandro y Margarita Martínez.
José Licandro era un italiano que apareció por Caraguatá, donde vivían los Martínez, y se enamoró de Margarita, con quien tuvo 13 hijos.
Sus años de escuela y liceo los realizó en nuestra ciudad, y a la edad de 16 años, luego de la muerte de su padre, Víctor Manuel se mudó a la capital con su madre e ingresó a la Escuela Militar. Con 21 años se recibió de Alférez.
Licandro realizó una carrera brillante, y fue el Teniente Coronel ascendido más joven y fue el General más joven, también, del Ejército.
Tuvo como destino el Instituto Geográfico Militar, fue profesor  de Topografía en la Escuela Militar, concurrió como becario al Colegio Interamericano de Defensa en Washington, Estados Unidos, en 1964. Fue subdirector del IMES en 1965. En 1966 ascendió a General con brillantes calificaciones, y fue Jefe de la Región Militar III, con asentamiento en Paso de los Toros. En el gobierno de Jorge Pacheco Areco (Partido Colorado), fue nombrado director del IMES.
En aquel gobierno, frente a las diversas medidas que se fueron tomando y que ya eran los preámbulos de lo que sería luego la dictadura militar, en marzo de 1969, los generales Líber Seregni y Víctor Manuel Licandro (amigos entre sí) pidieron pase a retiro.
El 5 de febrero de 1971 estuvo en la creación del Frente Amplio en el Palacio Legislativo, fue uno de sus fundadores, y el 26 de marzo del mismo año, en acto que yo estuve presente entre el público, estuvo en el estrado junto a Seregni, En aquel acto hicieron uso de la palabra Arturo Baliñas, José Pedro Cardoso, Edmundo Soares Netto, Juan Pablo Terra, Francisco Rodríguez Camusso, Alba Roballo, Rodney Arismendi, Zelmar Michelini, Juan José Crottogini y el general Líber Seregni.
El 27 de junio de 1973 se produjo el golpe de Estado, y la respuesta fue una huelga general que duró dos semanas. Licandro, junto a Seregni y el Coronel Carlos Zufriategui, fueron apresados el 9 de julio. El general Licandro estuvo recluido hasta el 11 de abril de 1983.
Al salir, Licandro fue el presidente de la Mesa Política del FA entre 1984 y 1986, y luego presidió el Tribunal de Ética de su fuerza política.
"No dejemos arriar nuestras banderas frenteamplistas" dijo el General Licandro en su último acto público, el 5 de febrero pasado, en ocasión de conmemorarse los 40 años de creación del Frente Amplio. Y agregó: "No puede existir un FA de la oposición y un FA en el gobierno”. Dijo además: "Quiero señalar que hubo una época en la que seguíamos una conducta de partido político de oposición y después hace cinco o más años que practicamos una conducta de partido político de gobierno. Yo me pregunto si ese cambio supone arriar nuestras banderas, dejar de lado nuestros principios aquellos que vienen del centro de nuestra historia frenteamplista, y he contestado que no, al consultar los documentos aprobados en el últimos Congreso del FA, porque allí se reafirma nuestra vocación antiimperialista con nuestra vocación de unidad latinoamericana con el reclamo de respetar los derechos humanos." "Desde mi ser frenteamplista he sentido la necesidad algunas veces de mostrar mis discrepancias. Hace pocos días he recordado que yo había expresado que había sentido el cimbronazo de la discrepancia ante las nuevas medidas tomadas por el gobierno que a mi juicio se ha apartaban de nuestro programa," “nunca sentí necesidad de irme del Frente Amplio, en este momento que me lo preguntaba tampoco siento necesidad de irme del Frente Amplio". Pero finalmente agregó: "El ser frenteamplista se afirma mucho más en una constatación positiva que soy permanente del FA. Voy detrás de sus banderas, apoyo la acción de sus autoridades frenteamplistas y hago el apoyo que mi fuerza política hace al gobierno nacional"

En lo personal me cuesta bastante escribir sobre el General Licandro, pues yo lo conocí como el “tío Toto”, tal cual lo conoció toda su familia. El Toto Licandro Martínez fue primo hermano de mi madre, Rosa Rodríguez Martínez, cuyas madres fueron hermanas (Margarita y Belmira). Aún tengo recuerdos de las visitas “del Toto” a mis padres, en mi casa, cuando yo era niño.
A principios de agosto del 2006 estuve en su casa, y le hice una nota que fue publicada por Acción Informativa el 11 de agosto de aquel año. En ella el General Víctor Manuel Licandro me confesó que “Tacuarembó para mí es todo”.
En sus respuestas, diferenció desde el principio el partido de gobierno del Frente Amplio, con el equipo de gobierno de la fuerza, y ya en el 2006 declaraba que había una especie de divorcio entre la fuerza política y el gobierno del FA.
A las fuerzas armadas las veía como “no depuradas”, y no se podía saber en ese momento quiénes de sus integrantes habían sido torturadores o no, quiénes fueron demócratas o no, y en su opinión las Fuerzas Armadas eran las que venían de la dictadura.
Denunciaba en aquella época el peligro del Comando Sur en la región, y que el Jefe de esta ala de la armada yanqui, tenía las prerrogativas de un virrey.
Yo resumí la nota en su presentación… “en Pocitos, en su casa junto al Plata, El General Licandro analizó el momento que está viviendo la izquierda uruguaya, el divorcio entre el gobierno y la fuerza política FA, los riesgos que el Comando Sur del Ejército de EE.UU. instale una base militar en Uruguay, la ligazón que existe entre un TLC y el pensamiento imperialista. Es fundador del Frente Amplio, preso político en la dictadura junto a Seregni, y uno de los referentes éticos más importantes que tiene la izquierda uruguaya. A sus 89 años, el militar tacuaremboense dice que ha tenido que volver a hablar, preocupado fundamentalmente, por la soberanía y la defensa nacional”, reclamaba el General, “el Gobierno no cumple con los lineamientos del Congreso del FA. Existen riesgos de perder la oportunidad de nuestra segunda independencia”.
Al año siguiente, en el 2007, Licandro renunció al Tribunal de Ética del Frente Amplio. Lo hizo por discrepancias con la política del gobierno frenteamplista, por el envío de fuerzas militares al extranjero, por la injerencia de EE.UU. en Uruguay, por la visita de Bush a nuestro país, etc.
Un par de años después lo visitamos con Ana María en su casa. Su mujer, Nair, nos servía sándwiches y refrescos, y la charla con Licandro era sumamente amena. Quería conocer a Ana María por su vinculación con el mundo indígena. Me había dicho: “Miguel, traeme a tu compañera que quiero conversar con ella”, y así lo hice. Le dijo a Ana que su abuela (mi bisabuela) era una india, seguramente charrúa, que vivía en Caraguatá.
Recuerdo que en lo personal yo tenía serias dudas con respecto al Frente Amplio, y Ana María, por el contrario, no terminaba de aceptar mi razonamiento con respecto a la fuerza de la izquierda. Sin embargo fue Licandro quien nos dio la medida. “El Frente Amplio en el gobierno está traicionando sus bases ideológicas fundamentales: antioligárquico, antiimperialista e integracionista”, nos dijo, y agregó, “pero nos ha costado demasiado trabajo construirlo, muchas vidas, mucho sacrificio, y si hay que cambiarlo, hay que hacerlo desde adentro”.
En lo personal tuve el privilegio de aprender de sus charlas, en algunos llamados telefónicos, en algunas visitas. Pero más allá de los recuerdos familiares y del privilegio de las charlas personales, a Licandro lo conocí realmente a través de su actuación pública.
Dio un ejemplo de integridad a toda la clase política uruguaya, pero no hubo otro militar tan artiguista como él, un hombre de pensamiento republicano, democrático, integracionista, antioligárquico, antiimperialista. Fiel a los principios que adoptó en el nacimiento del FA, y defensor de una ética de vida como pocos.
En tiempos donde la integridad es moneda de cambio, la desaparición física del General Víctor M. Licandro no hará más que imponer un paradigma necesario.

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